Archivo de la categoría: Garabatos

Cuando lo “Malo” es “Bueno”

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Desde niños, aprendemos que aquello que nos hace sentir bien (alegría, dicha, etc.) es “bueno”, mientras que lo que nos hace sentir mal es “malo”.
Así, vivimos juzgando todo lo que pasa en nuestra vida bajo esa simple óptica.

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La Otra Palabra Mágica

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Cuando era niño, mi mamá -y seguramente la tuya también- me inculcó a decir las “palabras mágicas” (por favor y gracias). Es un hábito que perdura en mi vida al día de hoy.
Hay otra palabra igualmente mágica. También la aprendemos en la infancia, pero desafortunadamente  muchos la olvidamos en algún momento de la vida adulta: No.
Reaprender a decir “no” es vital para el desarrollo personal y para la paz mental.
Decir “no” ayuda administrar mejor nuestros esfuerzos y, ultimadamente, a enfocarnos a lo que previamente hemos dicho “sí”.

Dependiendo de las circunstancias, el “no” puede: fortalecer la fuerza de voluntad, establecer expectativas,  promover la transparencia, definir prioridades; aunque también puede mantenerte en tu zona de confort o incluso frenar tu crecimiento.

Definitivamente, detrás de una simple palabra de dos letras existe un poder muy grande.  Un poder que reside en simplemente escoger. Podrías decir, mágico.

Date cuenta de esto la próxima vez que tengas que decidir entre “sí” y “no”.

#300Garabatos – La Facilidad de la Mediocridad

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La mediocridad es muy fácil:
-Tan fácil como ver televisión por horas.
-Tan fácil como no cuestionar nada.
-Tan fácil como criticar, en vez de construir.
-Tan fácil como esperar la hora de salida en el trabajo.
-Tan fácil como ver la vida pasar, casi desde “afuera”.
-Tan fácil como esperar que tu jefe/candidato/presidente/maestro te resuelva la vida.
-Tan fácil como “querer” iniciar ese proyecto, y quedarte en eso.
-Tan fácil como poner pretextos.
-Tan fácil como evadir responsabilidades.
-Tan fácil como darle más importancia a lo trivial que a lo trascendente.
-Tan fácil como quejarte de todo lo que, para ti, está mal en el mundo, sin darte cuenta siquiera de cómo está tu vida.

Sí, la mediocridad es fácil. Pero es más fácil que enfrentar el miedo.
Y el miedo es lo que, casi siempre, logra que los sueños se queden ahí. En sueños.

#300Gatabatos – Amigos

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El valor de la palabra “amigo” se ha ido diluyendo en los últimos años, no porque los amigos valgan menos, sino porque la línea entre “amigo” y “conocido” parece ser cada vez más delgada, sobre todo desde el surgimiento de sitios como Facebook.

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#300Garabatos – ¡Basta!

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En la sociedad mexicana se percibe cierto sentido de hartazgo. Manifestaciones, reales y virtuales, demuestran con tremenda fuerza lo que ya no se quiere.
Se manifiesta contra el gobierno, instituciones, delitos, e incluso ya contra candidatos.
¿Por qué?
En mi opinión, estas expresiones son el síntoma de una enfermedad que achaca a México desde hace décadas: el síndrome del “alguien más”.
Alguien más tiene que acabar con la corrupción.
Alguien más tiene que acabar con el desempleo.
Alguien más tiene que no votar por X o Y candidato.
Alguien más. Siempre alguien más. Y si es papá gobierno o algún mesías presidencial, mejor.
¿Cuál es la cura? Crear la solución, trabajar por ser mejores. Trabajar por lo que queremos todos los días, en vez de gritar contra lo que no queremos por unas horas.
Sí, criticar y denunciar la corrupción, pero también dejar de ser corruptos.
En pocas palabras: tomar responsabilidad por nuestras vidas, no esperar que el gobierno/presidente/jefe/alguien resuelva aquello que nos incomoda o afecta.
Desde luego, las autoridades tienen sus obligaciones, pero el momento que como país empecemos a depender más del gobierno que de nosotros mismos será el momento que perdamos nuestra libertad.
Y será muy difícil recuperarla.

#300Garabatos – Ladrones de Tiempo

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Los ladrones de tiempo. Son aquellos delincuentes cuyo crimen podría ser peor al de un carterista, un asaltante, un ladrón de bancos, o de vehículos, pero no por eso más penado.

El robo de tiempo, desafortunadamente, no es considerado un crimen; es más, para muchos esta frase ni siquiera existe.

Es curioso. El dinero que le es robado a alguien puede ser ganado nuevamente con el trabajo que lo generó en primer lugar, pero el tiempo robado jamás se recupera. No podemos comprarlo, reponerlo o almacenarlo para después. El ahora llega y se va.

Llega y se va. Se va.

Se fue.

Llegó de nuevo.

Se volvió a ir.

El ahora es irrepetible, por lo que vale la pena entender quiénes son los ladrones del tiempo para evitar caer en sus garras. Son aquellas personas que, sin darse cuenta o con toda premeditación, distraen a sus víctimas de lo que es verdaderamente importante para ellas. Son aquellos para los que es más fácil hablar del capítulo de anoche del programa favorito o quejarse de los políticos que trabajar para que su propia situación mejore.

Los ladrones de tiempo también son situaciones o costumbres que no permiten crecer  a la víctima, pero las sigue haciendo argumentando que “así lo ha hecho siempre” o porque cree que con eso vas a agradar a alguien más.

Los ladrones de tiempo son criminales insaciables. Una vez que le roban a su víctima unos segundos, regresan por más. Como fumar un cigarro en un momento de estrés, como si el problema fuera a desaparecer en esos pocos minutos. O “checar Facebook” a la primer oportunidad. O ver si hay nuevos “Tweets” esperando, con todo y que lo acabas de revisar hace menos de 15 minutos.

En pocas palabras, los ladrones de tiempo pueden ser los demás, pero, la gran mayoría de las veces, eres tú mismo, a través de comportamientos que, te aseguro, si supieras cuándo terminaría tu estancia en este mundo, no los tendrías.

Y ese es el problema. Vivimos y soñamos como inmortales, como si el tiempo no existiera. Como si tuviéramos la certeza de que aquí seguiremos los próximos diez, veinte, cuarenta años.

Esa certeza no existe. Ni para mi, ni para ti, ni para nadie. Cuídate de los ladrones, sobre todo de los de tiempo.

¿Eres víctima de un ladrón de tiempo?

#300Garabatos – Hoy

Hoy es un regalo, un don, 24 horas que como llegan, se van. Debemos tener cuidado sobre cómo las usamos porque son irrepetibles, irrenunciables.

Lo que hicimos ayer ya quedó atrás, lo que haremos mañana sólo es una idea, que quizá jamás se materialice. Lo importante es enfocarnos en el momento. Olvidemos el multitasking y enfoquémonos en el “monotasking”: hacer una sola cosa a la vez, pero con toda nuestra atención, esfuerzo y pasión.

Así que, buen día y que tu hoy sea tan bueno como tú te lo propongas.

#300Garabatos – ¿Hasta cuándo?

 


¿Hasta cuándo dejaremos de esperar que papá gobierno resuelva nuestra vida?

¿Hasta cuándo pondremos toda nuestra energía en mejorar nuestra vida, en vez de quejarnos?

¿Hasta cuándo nos enfocaremos en el dar en vez de en el recibir?

¿Hasta cuándo nos daremos cuenta de que el único cambio posible está en nosotros mismos y no en quien gane las elecciones?

¿Hasta cuándo decidiremos vivir nuestra vida en el aquí y ahora en vez de en la nostalgia o en la preocupación del mañana?

¿Hasta cuándo aprenderemos a valorar el esfuerzo de los demás?

¿Hasta cuándo?

La respuesta a estas preguntas sólo depende de ti. De nadie más.

#300Garabatos – La pluma de la vida

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Cuando nacemos recibimos una pluma. Su tinta es indeleble e, irónicamente, invisible. La usamos cada segundo, cada minuto.
Esta pluma es única porque escribe todo lo que hacemos. ¿En dónde? En el libro de tu vida.
¿Esa cara de desagrado que hiciste cuando el niño se subió a tu coche en el semáforo para limpiar tu parabrisas? Ahí está.
¿Aquella vez que pensaste nadie te vio? También.
¿Aquél acto de generosidad? Definitivamente.
La pluma no juzga, simplemente escribe.
No castiga, simplemente escribe.
Recuerda, tú tienes control absoluto sobre la pluma y el libro. Sólo tú determinas qué se escribirá en él.
¿Qué dirá tu página del día de hoy?

#300Garabatos – ¿Eres Promedio?

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La curva de distribución normal es uno de los conceptos básicos en estadística. Explica la manera en que se compone una población de acuerdo a un factor específico.
En el centro de la curva, se encuentra el promedio; conforme te alejas del centro, más diferencia existe. Por ejemplo, en un grupo de niños, quizá hay 30 que miden alrededor de 1.40m, uno que mide 1.56 y otro más que mide 1.20m.
La gran mayoría vive en el promedio: un trabajo promedio, con desempeño promedio, con aspiraciones promedio.
No hay nada malo con el promedio, a final de cuentas, ahí es donde está la mayoría de la gente, ¿o no?
No.
O quizá sí, sólo tú sabes cómo te sientes.
La realidad es que nacimos para crecer, para crear, para progresar. Vivir en el promedio lleva al conformismo y, peor aún, lleva a la baja autoestima, a la autodestrucción.
Esfuérzate un poco más. Crea, lo que sea. Crece. Aprende algo nuevo, enseña algo de lo que sabes.
Sólo algunas formas de salir del promedio.