Archivos Mensuales: septiembre 2013

La Ideología Detrás de la Reforma Fiscal (y una lección de historia).

English: CARTAGENA/COLOMBIA, 7 APRIL 2010 - En...

(Photo credit: Wikipedia)

Actualización (Enero 8, 2014): Al día de hoy, este post ha sido leído más de 17,000 veces desde su publicación el 21 de Septiembre pasado. No imaginaba que tendría tal aceptación. Cuando lo publiqué, la Reforma Fiscal todavía no se aprobaba y todavía había algunos puntos “en el aire” que terminaron por definirse. Veo en los comentarios el deseo de hacer algo para cambiar la situación en México, pero también la dificultad en definir qué es ese “algo.” En futuros posts presentaré algunas ideas, por lo que si te interesa leerlas te sugiero inscribirte al blog. A continuación el post original.

 

Mucho, muchísimo se ha escrito, dicho (y gritado) sobre la reforma fiscal propuesta hace una semanas en México. Se ha hablado sobre el impacto económico, sobre la “infamia” de agregar IVA a artículos como el alimento para mascotas y sobre el “golpe a la clase media” que representa eliminar algunas deducciones.
Sobre lo que no he visto comentarios es sobre lo que la Reforma Fiscal dice sobre la ideología de quienes la presentaron y apoyan. Pero primero, revisemos nuestra historia.

México, como casi todos los países del mundo, tiene profundas raíces imperiales, en las que un líder mesiánico (o casi) marcaba el destino de todos sus súbditos: hemos tenido como gobernantes a tlatoanis, virreyes, emperadores, generales y, desde hace unas cuantas décadas, presidentes. Lee el resto de esta entrada

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Sentirse “Pobre”

Hace unos meses una encuesta hecha en Nueva York encontró que un amplio sector de la gente que tiene más de dos millones de dólares se siente pobre.

Algunos de los encuestados afirmaban que se sentían como de “clase media” y no podían explicar por qué si tenían trabajos altamente remunerados y ahorros superiores a la gran mayoría de la población se sentían de esa manera.

Casi puedo asegurar que lo mismo sucede en las calles de la Ciudad de México, Monterrey, o Barcelona. La gente se siente “miserable” entre sus riquezas.

¿Por qué sucede esto? Porque mucha gente vive concentrada en la vida idealizada que cree los demás tienen: ven que el vecino tiene un auto más nuevo, o una casa más grande o viajaron a un lugar más exótico que ellos y se sienten inferiores. Por supuesto, solamente son capaces de ver lo que ven, y no tienen idea de todo lo demás que pasa en la vida de esas personas.

No saben, por ejemplo, si detrás de esa vida de lujo hay deudas impagables o hay un matrimonio infeliz o lo que sea.

En lugar de ver qué es lo que no tienes tú que tiene el vecino y sentir envidia o –peor- sentirte inferior a él, agradece y aprecia lo que tienes y, si quieres tener más, trabaja para obtenerlo.

¿Qué mayor satisfacción que alcanzar una meta? ¿Qué mayor infelicidad que compararse siempre a los demás? 

¿Cuál es la diferencia entre “Caro” y “Valioso”?

caro

Algunas  veces, cuando estamos decidiendo entre comprar o no comprar algún producto o servicio, decidimos no hacerlo porque “está muy caro”. Es probable que en tu cartera tengas dinero de sobra para comprar ese artículo, lo consideraste “caro” y no lo compraste.

Otras veces, en la misma situación, compras algo y cuando le dices a un amigo cuánto te costó, su respuesta puede ser “¡Está carísimo! ¡Yo no habría gastado XYZ en eso!”.  Aunque a tu amigo le parezca muy caro, a ti te pareció una excelente compra y estás satisfecho.

¿Cuál es la diferencia?

En ambos casos, usaste tu escala de valores para determinar lo que es importante.

Déjame te pongo un par de ejemplos.

Me disgusta mucho pagar por Valet Parking. Así sean menos de $100 pesos,  yo prefiero estacionarme unos cuantos metros más adelante que pagar ese dinero para que alguien estacione mi coche. Habrá quien diga que es muy barato y que es conveniente, pero para mí no lo es, por lo que prefiero no pagarlos.

Por otro lado, hace un par de meses pagué cerca de $6,000 pesos en una semana de pensión para mis perros. Habrá quien diga que estoy loco, pero para mí, mis perros son casi como mis hijos, por lo que no dudé esa cantidad a cambio de la tranquilidad de saber que los dejé en buenas manos.

Pero, mucho cuidado: No caigas en la trampa de que “necesitas” un automóvil de un millón de pesos para ir del Punto A al Punto B. Cuando estés tomando una decisión de compra, analiza qué es lo que estás comprando y si en realidad es importante para ti.

Cuando compras un auto de un millón de pesos (o una pensión canina por $6,000) estás satisfaciendo una necesidad emocional. Determina cuál es y entonces toma la decisión de comprarlo o no. Hay quien hace compras excesivas por venganza/despecho/enojo/soledad para, después de cierto tiempo, volver a caer a ese vacío. En esos casos, es más importante identificar esas emociones y buscar tratarlas que simplemente vaciar tus bolsillos con distractores emocionales.

¿Ahorrar o Pagar Deudas?

Esta es una de las preguntas que recibo con mayor frecuencia, generalmente surge cuando se reciben fondos de ahorro, reparto de utilidades o ingresos más allá de lo normal. No existe respuesta universal, pero sí algunos principios que te pueden ayudar a tomar una decisión más informada.

Ahorra Si:
-Tus deudas son manejables y tienen una tasa de interés muy baja (por ejemplo, menor al 5%).
-Tu única deuda es tu crédito hipotecario.
-No tienes un fondo de emergencia. Considera construir uno de al menos dos meses de sueldo.

Paga Deudas Si:
-Tienes un balance en tus tarjetas de crédito mayor al 30% de tu línea de crédito disponible (es decir, si tu límite sin $150,000 pesos y tienes un balance mayor a $30,000, por ejemplo).
-Financiaste tu coche y aún no lo acabas de pagar.
-Tienes cualquier deuda que no sea el crédito de tu casa.

Como dije al inicio, no hay reglas universales, pero espero estas ideas te sean útiles.

¿Qué harías con un millón de dólares?

Pagar deudas, viajar por el mundo, pagar la educación de los hijos, comprar una casa, un automóvil (mientras más lujoso, mejor)… Estas son sólo algunas de las respuestas más comunes.
¿Notas el punto en común en todas ellas?
Todas tienen una naturaleza efímera, que generan satisfacción por un tiempo para luego convertirse en simplemente parte de la vida.
El otro punto en común, quizá más importante, está en que todas hacen que ese millón se agote.
¿Porqué será que sin pocos los que contestan “convertirlo en dos, tres, diez millones de dólares? La respuesta está en la costumbre que todos tenemos de buscar la satisfacción inmediata, en vez de la duradera.
Y, mucho ojo, aunque no tengas un millón (todavía) este es un principio que te puede ayudar a construirlo. O, al menos, en pensar más a largo plazo.