Fascinación

¿Te has puesto a pensar sobre lo maravilloso de los tiempos en que estamos viviendo?

Sí, probablemente suena cursi, pero estamos en una época en la que ahora es de lo más normal hacer cosas que tan sólo 10 años parecían inalcanzables. Que hace 50 habrían parecido salidas de un libro de ciencia ficción, y que hace 100 podrías haber sido llamado loco (o peor) por tan sólo explicar alguna de las maravillas con las que convivimos día con día.

Incredible Bokeh

Vivimos en Tiempos Increíbles (Photo credit: JD Hancock)

¿Recibir agua limpia al instante con el mero giro de una llave? ¿Que esa agua esté a la temperatura que tú gustes? Lo hacemos todos los días.

¿Platicar con alguien a 3,000 kilómetros de distancia, en video de alta resolución, a través de un teléfono celular, en medio del mar? Es posible y cada día más cotidiano.

Pero veamos algo más mundano. ¿Te has puesto a pensar en toda la gente que trabajó para que pudieras ponerte la ropa que estás usando en este momento? Sí, probablemente la compraste con tu dinero y gracias a tu esfuerzo, pero veamos más allá. ¿De dónde es tu ropa? ¿De cuántos materiales está compuesta? ¿Te imaginas cómo se crearon esos materiales?

Y eso es sólo tu ropa, que aparentemente no tiene mayor mérito tecnológico. Imagina ahora tu teléfono celular.

Por simple que sea, tiene materiales, tecnología y diseño de muchas partes del mundo, al igual que las antenas y toda la infraestructura que te permite tener servicio aún en medio de la nada. Todo eso, resultado del esfuerzo de miles, quizá cientos de miles de personas. Y no olvidemos el servicio eléctrico que te permite recargar la batería.

De verdad, todo esto es increíble.

Esta mañana iba manejando al trabajo. Como todos los días, sintonicé mi estación favorita. En mi coche estoy inscrito a sirius/XM, un servicio de radio satelital. Sí, radio por satélite. Significa que para que pueda escuchar mi estación favorita fue necesario lanzar un satélite al espacio. Y es una tecnología que está al alcance de todos los que paguen alrededor de diez dólares al mes.

Y esto tan sólo a nivel tecnológico.

En esta época tenemos más tiempo libre que nunca antes en la historia. Sí, hay quien se queja de las “largas” jornadas de trabajo, pero estoy seguro que nunca conocieron la vida en una granja, donde el trabajo era de 24 horas y la única paga era tener qué comer al día siguiente. Con suerte, sobraba algo de producción que se podría almacenar o vender al vecino.

En esta época también tenemos acceso al conocimiento como nunca antes. Hoy, toma tan sólo unos segundos leer un periódico publicado del otro lado del mundo, y un par de días comprar productos que antes tardaban meses en cruzar el océano.

Pero ya todo se da por sentado. No nos sentamos a reflexionar de lo afortunados que somos.

Olvídate de todos los avances científicos y tecnológicos, ¿cuándo fue la última vez que te pusiste a pensar en el milagro -porque eso es, un milagro- que es el que estés vivo? ¿cuándo fue la última vez que agradeciste el hecho de que tienes los ojos que te permiten leer esto?

¿Cuándo fue la última vez que te sorprendiste por las maravillas que tienes a tu alrededor, en todo momento?

¿Cuándo fue la última vez que te maravillaste ante tu propia existencia?

Te invito a que lo hagas. Te darás cuenta de lo hermosa que es la vida. De lo maravilloso del aquí y del ahora.

Publicado el 09/11/2012 en Lecciones de Vida y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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